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Por qué Bellingham no fue expulsado por taparse la bocaUna imagen de Jude Bellingham tapándose la boca mientras hablaba con Jordan Ayew generó polémica, pero el contexto es clave: la norma solo castiga con roja directa las conversaciones confrontacionales, no los diálogos amistosos./images/es/2026/06/por-que-bellingham-no-fue-expulsado-por-taparse-la-boca-54375e24-800w.webpPor qué Bellingham no fue expulsado por taparse la boca

Por qué Bellingham no fue expulsado por taparse la boca

Actualizado 3 min read
Jude Bellingham y Jordan Ayew conversando amistosamente durante un partido de fútbol en Boston, con el estadio de fondo.

Resumen breve

Una imagen de Jude Bellingham tapándose la boca mientras hablaba con Jordan Ayew generó polémica, pero el contexto es clave: la norma solo castiga con roja directa las conversaciones confrontacionales, no los diálogos amistosos.

Una fotografía del centrocampista inglés Jude Bellingham tapándose la boca mientras conversaba con el delantero ghanés Jordan Ayew durante el amistoso del martes en Boston ha desatado una ola de preguntas entre aficionados y analistas. La imagen, que rápidamente se volvió viral, llevó a muchos a preguntarse por qué el jugador del Real Madrid no fue sancionado con una tarjeta roja, especialmente después de que el paraguayo Miguel Almirón se convirtiera en el primer futbolista en ser expulsado por una acción similar en el Mundial.

La nueva norma: solo para confrontaciones

La regla, introducida de cara al Mundial de 2026, establece que un jugador puede ser expulsado si se tapa la boca al hablar con un rival. Sin embargo, el contexto es determinante. El propio Pierluigi Collina, jefe de árbitros de la FIFA, fue muy claro antes del torneo: "Los jugadores pueden seguir tapándose la boca con el brazo o la camiseta porque pueden estar charlando con amigos. Es normal conversar antes, durante o después del partido. Si la conversación es amistosa, pueden hacerlo sin problema. Cuando la conversación es confrontacional, taparse la boca significa que estás haciendo algo muy malo, potencialmente, y la sanción es la tarjeta roja".

En el caso de Bellingham y Ayew, no hubo animosidad alguna. Ambos jugadores, que comparten vestuario en la selección inglesa y ghanesa respectivamente, mantuvieron un diálogo cordial, sin rastro de enfrentamiento. Por ello, el VAR no intervino y el partido continuó sin incidencias.

El caso Almirón: contexto de tensión

La situación de Miguel Almirón fue radicalmente distinta. Durante el partido entre Paraguay y Turquía, el delantero paraguayo se tapó la boca al hablar con el turco Mert Muldur en medio de una trifulca generalizada. El conflicto se originó cuando Isidro Pitta, compañero de Almirón, reclamó una falta de Ismail Yuksek. Aunque Almirón y Muldur no estaban directamente implicados en los empujones, el ambiente era de máxima tensión. El VAR consideró que la acción era confrontacional y recomendó la expulsión, que el árbitro aplicó sin dudar.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió la decisión: "Esto de taparse la boca es para nosotros una regla muy, muy importante. Se trata de respeto. Se trata del ejemplo que debemos dar. Si no tienes nada que ocultar, no te tapas la boca cuando hablas con alguien. Las reglas se han explicado con claridad a todos".

¿Una norma fácil de explotar?

La nueva regla, que es opcional para cada competición, solo se está aplicando en el Mundial por ahora. Sin embargo, ya genera dudas sobre su fiabilidad. Existe la posibilidad de que un jugador la utilice para provocar la expulsión de un rival, como podría haber ocurrido en el caso de Almirón, quien no parecía actuar de forma agresiva. Muldur, por su parte, se giró inmediatamente para señalarlo al asistente. Almirón recibió un partido de sanción y se perderá el decisivo encuentro de Paraguay ante Australia, donde ambos equipos necesitan sumar para clasificarse a los octavos de final. La sanción podría haber sido mayor si se hubiera demostrado que empleó lenguaje ofensivo.

La dificultad para aplicar la norma de manera consistente y el riesgo de abuso hacen poco probable que las ligas domésticas la adopten a corto plazo. Mientras tanto, el fútbol sigue debatiendo si una imagen vale más que mil palabras, o si, en este caso, el gesto de taparse la boca merece una tarjeta roja.

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