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La Inglaterra de Tuchel es lo opuesto a la de Southgate y está diseñada para vencer a los grandes

Actualizado 5 min read
Thomas Tuchel en la banda durante un partido de la selección inglesa, con gesto concentrado y el estadio de fondo. — latest news and analysis.

Resumen breve

La Inglaterra de Thomas Tuchel, construida para atraer presión y atacar el espacio, brilló ante Croacia pero se estancó ante el bloque bajo de Ghana.

La Inglaterra de Thomas Tuchel es, en muchos aspectos, la antítesis de la que dirigió Gareth Southgate, y está diseñada específicamente para superar a las selecciones más fuertes del mundo. Sin embargo, el empate sin goles ante Ghana en el segundo partido del Mundial dejó al descubierto tanto las virtudes como las limitaciones de este nuevo enfoque.

Antes de analizar el planteamiento de Tuchel, conviene reconocer el mérito de Ghana. El equipo de Carlos Queiroz ejecutó su plan con una intensidad y disciplina notables, neutralizando las principales armas ofensivas de Inglaterra. Los ghaneses, situados en el puesto 64 del ranking mundial, no tuvieron reparos en emplear un bloque bajo en 4-5-1, una táctica que rara vez utilizan las selecciones de mayor jerarquía.

¿Qué busca la Inglaterra de Tuchel?

En esencia, el equipo inglés busca provocar la presión del rival. Los jugadores, liderados por el guardameta Jordan Pickford y los defensas, realizan pases hacia atrás para incitar al oponente a adelantarse. Una vez que el rival muerde el anzuelo, Inglaterra acelera el juego y busca a sus atacantes, que corren al espacio con menos defensores de frente.

Harry Kane, el delantero centro, se retrasa con frecuencia a posiciones de mediocampo para generar superioridad numérica en la salida de balón y lanzar pases largos y precisos, como hace en el Bayern de Múnich para Luis Díaz. Detrás de él, futbolistas como Jude Bellingham, Morgan Rogers, Anthony Gordon, Marcus Rashford, Bukayo Saka y Noni Madueke son corredores potentes, capaces de atacar el espacio cuando la defensa rival se desorganiza.

Tuchel ha hablado de contar con "14 o 15 titulares", todos ellos adaptados a esta idea. Los centrales John Stones y Marc Guehi, por ejemplo, se sienten cómodos con el balón y saben cuándo atraer la presión para luego soltar el pase en el momento justo.

Por qué Inglaterra pudo dominar a Croacia

Ante Croacia, el plan funcionó a la perfección. El equipo de Zlatko Dalić, situado en el puesto 13 del ranking, optó por presionar arriba, quizás por orgullo o por la expectativa de sus aficionados. Al hacerlo, su unidad de presión quedó en inferioridad numérica y fue superada con facilidad. Elliot Anderson y Kane, al retrasarse, recibieron balones de los defensas y habilitaron a los corredores, que encararon a una defensa croata aislada y desprotegida.

Esta tendencia a defender de manera adelantada se ha vuelto común en el fútbol internacional, y Tuchel la ha explotado. Su Inglaterra está construida para castigar a los equipos que se atreven a presionar.

Cómo Ghana frustró a Inglaterra

Ghana, en cambio, no tuvo esos problemas de orgullo. Con una clasificación mundial más baja, Queiroz implementó un bloque bajo y compacto, y sus jugadores rara vez salieron de su posición para presionar. Conscientes de que Inglaterra busca crear ocasiones tras atraer presión, los ghaneses se negaron a morder el anzuelo, dejando poco espacio a la espalda de su defensa.

Ante esta resistencia, Tuchel intentó una solución alternativa: durante la pausa de hidratación del primer tiempo, instruyó a sus jugadores a jugar "corto, corto, corto" para luego "cambiar el juego en largo". La idea era atraer a Ghana hacia un lado del campo y luego enviar un pase largo al extremo opuesto, que quedaría en situación de uno contra uno. La táctica funcionó a medias, porque los laterales de Ghana tuvieron una actuación sobresaliente.

Además, Ghana empleó un marcaje individual sobre Kane y Anderson, las dos principales vías de creación de Inglaterra. "Estuve marcado por Thomas Partey durante gran parte del partido", explicó Kane. "No tuve espacio para retrasarme y luego llegar al área". Esto, sumado a la solidez defensiva, redujo al mínimo la amenaza inglesa.

Otro factor fue la ausencia de futbolistas como Phil Foden y Cole Palmer, especialistas en espacios reducidos, a quienes Tuchel dejó fuera de la convocatoria. Declan Rice y Jude Bellingham, titulares indiscutibles, rinden mejor cuando disponen de espacio, pero en partidos trabados como este, su capacidad de desborde se ve limitada.

El sistema de Tuchel, opuesto al de Southgate

Esta situación es el espejo de la que vivió Gareth Southgate. Mientras que Tuchel primero diseñó un sistema y luego buscó a los jugadores ingleses que mejor encajaran en él, Southgate priorizó la calidad individual de sus futbolistas y construyó la táctica a partir de ellos.

El sistema de Tuchel ofrece soluciones tácticas claras y roles definidos. Los suplentes reemplazan a titulares que realizan una función similar, por lo que la dinámica del equipo apenas cambia. Además, funciona mejor cuando el rival intenta imponerse y recuperar el balón en campo contrario, como harían España o Alemania.

Sin embargo, el enfoque es menos efectivo contra equipos que se encierran atrás, como hizo Ghana. Con Southgate, Inglaterra dominaba a rivales de menor calidad gracias a la superioridad individual y a la libertad de sus jugadores para resolver problemas. Pero frente a selecciones de élite, la falta de roles claros y soluciones tácticas impedía a Inglaterra imponerse en los momentos decisivos.

Implicaciones para el Mundial

El empate ante Ghana no fue brillante, pero acerca a Inglaterra al primer puesto del Grupo L. En los torneos, no perder suele ser lo más importante. Portugal ganó la Eurocopa 2016 tras empatar sus tres partidos de grupo; de hecho, solo ganó un partido en el tiempo reglamentario en todo el torneo.

Si Inglaterra tiene un equipo preparado para explotar las tendencias naturales de los equipos fuertes, las rondas finales de este Mundial deberían producir actuaciones más convincentes que las de la era Southgate. Para llegar hasta allí, sin embargo, los ingleses quizás deban sufrir partidos que parezcan ejercicios de ataque contra defensa, confiando en que las jugadas de estrategia funcionen y que otras selecciones no imiten el pragmatismo de Ghana.

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