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Argentina parecía condenada, Messi otra vez apagado; luego cambió el ritmo para transformar otra épicaArgentina estaba al borde de una de las mayores sorpresas en la historia de los Mundiales, pero Lionel Messi, con una actuación magistral, lideró una remontada legendaria ante Egipto. El partido, lleno de polémica, pasó de ser una posible humillación a una victoria inolvidable./images/es/2026/07/argentina-parecia-condenada-messi-otra-vez-apagado-luego-cambio-el-ritmo-para-tr-63d2e460-800w.webpArgentina parecía condenada, Messi otra vez apagado; luego cambió el ritmo para transformar otra épica

Argentina parecía condenada, Messi otra vez apagado; luego cambió el ritmo para transformar otra épica

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Lionel Messi celebrando un gol con la camiseta de Argentina en el estadio de Lusail, con aficionados de fondo y banderas argentinas ondeando.

Resumen breve

Argentina estaba al borde de una de las mayores sorpresas en la historia de los Mundiales, pero Lionel Messi, con una actuación magistral, lideró una remontada legendaria ante Egipto. El partido, lleno de polémica, pasó de ser una posible humillación a una victoria inolvidable.

Argentina parecía condenada. Lionel Messi, otra vez listless, sin chispa. El equipo sudamericano estaba a punto de sufrir una de las mayores humillaciones de su historia frente a Egipto. Pero entonces, Messi cambió el ritmo. Lo que parecía una de las grandes sorpresas se transformó en una de las grandes remontadas, aunque Egipto considerará esto una de las grandes injusticias.

El partido: de la desesperación a la gloria

El encuentro, disputado en el estadio de Lusail, comenzó con un Egipto agresivo y bien plantado. Los africanos, liderados por Mohamed Salah, sorprendieron a Argentina con un gol tempranero que dejó atónito al público. Argentina, nerviosa y sin ideas, veía cómo el sueño mundialista se desvanecía. Messi, marcado de cerca, no encontraba espacios.

Sin embargo, en el segundo tiempo, todo cambió. Messi, como tantas veces, decidió tomar el control. Un pase filtrado, una jugada individual, un remate preciso: el empate llegó y con él, la esperanza. Argentina creció, Egipto se replegó. Un segundo gol, esta vez de Julián Álvarez, puso a Argentina por delante. Pero Egipto no se rindió y empató de nuevo, poniendo el partido al rojo vivo.

La polémica decisión

Cuando todo parecía encaminarse a la prórroga, una jugada polémica en el área egipcia provocó un penalti. El VAR intervino, y tras largos minutos de revisión, el árbitro señaló la pena máxima. Messi, con la sangre fría que le caracteriza, transformó el penalti en gol. Egipto protestó airadamente, pero el tanto subió al marcador. Argentina respiraba, Egipto lloraba.

El contexto de una remontada histórica

Esta victoria no solo significó tres puntos, sino que evitó una crisis mayúscula en el seno de la selección argentina. Las críticas previas al equipo y a Messi eran feroces. La prensa argentina hablaba de falta de juego, de dependencia excesiva del capitán. Pero Messi, una vez más, respondió en el campo. Su actuación, de menos a más, recordó a sus mejores momentos con la albiceleste.

Para Egipto, la derrota fue un duro golpe. Habían tenido contra las cuerdas a una de las favoritas, pero la falta de experiencia en momentos clave y la polémica arbitral les privaron de una victoria histórica. Salah, aunque brillante, no pudo evitar el desenlace.

Argentina, por su parte, sale reforzada. La remontada inyecta moral y confianza de cara a los próximos partidos. Messi, otra vez, demuestra que nunca se le puede dar por muerto. Lo que parecía una tragedia se convirtió en una épica más en su leyenda.

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