Saltar al contenido
El último baile de Dzeko podría ser el nuevo comienzo de BosniaEdin Dzeko, leyenda del fútbol bosnio, afronta el ocaso de su carrera. BBC Sport narra la historia de un jugador infravalorado que sobrevivió a la guerra para hacer historia con su selección./images/es/2026/06/el-ultimo-baile-de-dzeko-podria-ser-el-nuevo-comienzo-de-bosnia-44207826-800w.webpEl último baile de Dzeko podría ser el nuevo comienzo de Bosnia

El último baile de Dzeko podría ser el nuevo comienzo de Bosnia

Actualizado 3 min read
Edin Dzeko con la camiseta de Bosnia celebrando un gol, con la bandera bosnia de fondo y aficionados emocionados en el estadio.

Resumen breve

Edin Dzeko, leyenda del fútbol bosnio, afronta el ocaso de su carrera. BBC Sport narra la historia de un jugador infravalorado que sobrevivió a la guerra para hacer historia con su selección.

Edin Dzeko, el máximo goleador histórico de la selección de Bosnia-Herzegovina, se encuentra en la recta final de su carrera. A sus 38 años, el delantero aún lidera a su equipo en la eliminatoria para la Eurocopa 2024, en lo que podría ser su último gran torneo internacional. Pero su historia va mucho más allá de los goles: es la de un niño que creció en medio de la guerra de Bosnia, que encontró en el fútbol una vía de escape y que, contra todo pronóstico, se convirtió en un símbolo de esperanza para todo un país.

De la guerra a la gloria

Dzeko nació en Sarajevo en 1986, apenas unos años antes del estallido del conflicto que desgarró Yugoslavia. Durante el asedio de la capital bosnia, que duró casi cuatro años, su familia se refugió en un sótano para protegerse de los bombardeos. "Recuerdo el ruido de las sirenas y las explosiones", confesó en una entrevista. "El fútbol era lo único que me hacía olvidar el miedo".

Su talento pronto llamó la atención de los ojeadores, pero el camino hacia el éxito no fue fácil. Tras debutar en el FK Željezničar de Sarajevo, emigró a la República Checa para jugar en el FK Teplice, donde sus actuaciones le valieron un traspaso al VfL Wolfsburgo alemán. Allí, junto a su compatriota Zvjezdan Misimović y el brasileño Grafite, formó una dupla letal que llevó al club a ganar la Bundesliga en 2009, un hito histórico.

El héroe de Bosnia

Pero el mayor legado de Dzeko está en la selección nacional. Fue el artífice de la clasificación de Bosnia para el Mundial de 2014 en Brasil, la primera y única vez que el país ha participado en una Copa del Mundo. Con sus goles, Dzeko no solo escribió páginas doradas en la historia del fútbol bosnio, sino que también unió a un país dividido por las heridas de la guerra. "Cuando marcamos el gol que nos clasificó, todo Bosnia celebró como una sola familia", recordó.

Con 65 goles en 134 partidos, Dzeko es el máximo goleador de la historia de su selección, muy por delante de otros mitos como Elvir Bolić. Su capacidad para aparecer en los momentos decisivos, su juego de espaldas a la portería y su olfato de gol lo han convertido en un referente para las nuevas generaciones.

El ocaso de una leyenda

Tras su paso por clubes como el Manchester City, la Roma y el Inter de Milán, Dzeko regresó en 2023 al Fenerbahçe turco, donde sigue demostrando su vigencia. Sin embargo, el tiempo no perdona. "Sé que no me quedan muchos partidos con la selección", admitió. "Pero quiero dejarle algo a los jóvenes: la certeza de que todo es posible si trabajas duro".

Su "último baile" podría ser la clasificación para la Eurocopa 2024, un torneo que Bosnia aún no ha disputado. De lograrlo, Dzeko cerraría su ciclo con la selección de la mejor manera posible: abriendo una nueva era para el fútbol bosnio. "Edin nos ha enseñado que nunca debemos rendirnos", dijo el seleccionador, Ivaylo Petev. "Su legado trasciende el fútbol".

Un futuro incierto pero esperanzador

La retirada de Dzeko dejará un vacío difícil de llenar. Bosnia no cuenta con una cantera tan prolífica como la de otras naciones balcánicas, y la generación de oro que lideró el delantero —con jugadores como Miralem Pjanić, Asmir Begović y Vedad Ibišević— ya ha desaparecido casi por completo. Sin embargo, la influencia de Dzeko va más allá de los terrenos de juego. Su fundación, que ayuda a niños desplazados por la guerra, y su ejemplo de superación personal son un faro para un país que aún busca reconciliarse con su pasado.

"Cuando cuelgue las botas, quiero seguir ayudando a Bosnia", afirmó Dzeko. "El fútbol me dio todo, y ahora es mi turno de devolver algo". Mientras tanto, los aficionados bosnios disfrutan de cada minuto que les queda de su ídolo, sabiendo que, cuando él se vaya, su legado perdurará para siempre.

Todo Jugadores

Buscar