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Portugal tiene una plantilla de primer nivel y debería aspirar a ganar el Mundial… hasta que llegas a un jugador de 41 añosPortugal cuenta con una generación de talento comparable a la de España y debería soñar con el Mundial, pero la presencia de Cristiano Ronaldo, de 41 años, genera dudas./images/es/2026/06/portugal-tiene-una-plantilla-de-primer-nivel-y-deberia-aspirar-a-ganar-el-mundia-7e4e3261-800w.webpPortugal tiene una plantilla de primer nivel y debería aspirar a ganar el Mundial… hasta que llegas a un jugador de 41 años

Portugal tiene una plantilla de primer nivel y debería aspirar a ganar el Mundial… hasta que llegas a un jugador de 41 años

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Cristiano Ronaldo con la camiseta de Portugal durante un partido, con el estadio de fondo y aficionados ondeando banderas portuguesas.

Resumen breve

Portugal cuenta con una generación de talento comparable a la de España y debería soñar con el Mundial, pero la presencia de Cristiano Ronaldo, de 41 años, genera dudas.

Portugal ha construido una plantilla que, en términos de calidad individual, puede competir con la de España y otras potencias mundiales. Con jugadores como Bruno Fernandes, Bernardo Silva, Rafael Leão, João Cancelo y Rúben Dias, el equipo luso tiene argumentos para aspirar a ganar la Copa del Mundo. Sin embargo, una sombra se cierne sobre ese optimismo: la presencia de Cristiano Ronaldo, quien a sus 41 años sigue siendo el capitán y la figura central del equipo.

El culto a la personalidad de Ronaldo

En el vestuario portugués, todos hablan de Ronaldo como si formara parte de un culto a la personalidad. No hay disidencias públicas ni filtraciones de malestar privado, pero según fuentes cercanas al equipo, tampoco existe la misma voluntad colectiva que rodeó a Lionel Messi en el Mundial de 2022. Mientras que la selección argentina se unió en torno a su estrella con una devoción casi mística, en Portugal se percibe una adhesión más formal que emocional.

Comparaciones con Messi y Argentina

El contraste con la experiencia de Messi en Catar es revelador. Messi, a sus 35 años, lideró a Argentina hacia el título con un equipo que funcionaba como una extensión de su voluntad. En Portugal, en cambio, la dependencia de Ronaldo genera interrogantes. Aunque el delantero del Al-Nassr sigue siendo un goleador letal, su edad y su estilo de juego —menos móvil y más estático— obligan al equipo a adaptarse, lo que a veces limita las opciones tácticas del seleccionador Roberto Martínez.

Un equipo de primer nivel con una pieza desajustada

Portugal tiene una generación dorada de futbolistas que brillan en los mejores clubes de Europa. Bruno Fernandes es el cerebro del Manchester United, Bernardo Silva el motor del Manchester City, y Rafael Leão una de las alas más desequilibrantes del AC Milan. La defensa, con Cancelo, Dias y el joven Gonçalo Inácio, es sólida. En el medio, Vitinha y João Palhinha aportan control y físico. Sin embargo, la inclusión de Ronaldo como titular indiscutible rompe el equilibrio. Su falta de presión defensiva y su necesidad de ser el centro del ataque obligan a sus compañeros a cubrir más espacio, lo que en partidos de alta intensidad puede ser una losa.

El propio Roberto Martínez ha evitado pronunciarse sobre el rol de Ronaldo, pero las alineaciones en los últimos amistosos y partidos de clasificación sugieren que el técnico belga no se atreve a sentar al máximo goleador de la historia del fútbol. Mientras tanto, jugadores como Gonçalo Ramos, que brilló en el Mundial de 2022 cuando sustituyó a Ronaldo en octavos de final, esperan su oportunidad.

El dilema del Mundial

Portugal llega al Mundial con la presión de tener que demostrar que puede ganar sin depender exclusivamente de Ronaldo, o más bien, que puede ganar con él pero no a pesar de él. La afición portuguesa, dividida entre la lealtad al héroe de siempre y el deseo de ver un equipo más dinámico, observa con incertidumbre. Lo que está claro es que, si Portugal quiere emular a España y levantar el trofeo, necesitará que todos remen en la misma dirección. Y esa dirección, por ahora, pasa por un jugador de 41 años que, pese a su leyenda, ya no es el de antes.

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